martes 26 de febrero de 2008

ListasProvinciales- Elecciones Generales 2008 "CONGRESO -DIPUTADO-SENADO-"


Hojas de marihuana en las urnas de 4 provincias


RCN-NOK , asociaciones , elecciones , legalizacion , marihuana , política

  • RCN-NOK (Representación Cannábica Navarra) ha presentado listas para el CONGRESO en : ALICANTE,MÁLAGA,NAVARRA y VALÉNCIA para las próximas elecciones generales de marzo. Estas cuatro provincias dispondrán de papeletas con la hoja de marihuana en todos los colegios electorales. “Es todo un éxito que un porcentaje significativo de la población española tenga la posibilidad de cambiar las cosas democráticamente e inundar las urnas de libertad”, se lee en el comunicado del partido.

“Acudimos a estas elecciones con la única intención de que el cannabis y sus consumidores sean considerados en sus demandas y derechos que son diariamente pisoteados. Es una manera democrática, adulta y pacífica de solicitar nuestros derechos como cultivadores y consumidores de cannabis. Animamos a que se apoyen estas candidaturas al máximo. Pensamos que es una excelente oportunidad de demostrar que el cannabis no es un problema, sino una fuente de soluciones”.

Al frente de las listas están: Antonio Moreno (Alacannabis) por Alicante,Fernanda de la Figuera (ARSECA) por Málaga, Paco Mascaraque (Amigos de María) por Valencia y Fermín Les y Julio Arribas (RCN-NOK) por Navarra.


RCN-NOK-ALACANT-

Otras disposiciones: Sección III del BOE Juntas Electorales Provinciales (BOE 32 de 6/2/2008)

CANDIDATURAS presentadas para las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por Real Decreto 33/2008, de 14 de enero.

Rango: Páginas: 6565 – 6716 Referencia: 2008/02108

Junta Electoral de Alicante/Alacant

Doña Carmen Galipienso Calatayud, Secretaria de la Junta Electoral Provincial de Alicante,

CERTIFICO: Que las candidaturas presentadas a las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por el Real Decreto 33/2008, de 14 de enero, con la expresión de los candidatos incluidos en cada una de ellas, son las que a continuación se relacionan, ordenando su publicación en el «Boletín Oficial del Estado», de conformidad con lo establecido en el artículo 47.1 en relación con el 169.4 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General.

Alicante, 5 de febrero de 2008.-La Secretaria.

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

26. REPRESENTACIÓN CANNÁBICA NAVARRA (RCN-NOK)-"PaísValencià"

1. Don Antonio Moreno Fernández.

2. Doña Concepción Vera Mira.

3. Don Pere Cantó i Casanova.

4. Doña Yolanda González Teruel.

5. Don Santiago Chorro García.

6. Doña Aida Jiménez Soria.

7. Don Miguel Ruíz Guerrero.

8. Doña María Cristina Diez Gómez. Página

9. Don Jesús Molina Lara.

10. Doña María Asunción Seguí García.

11. Don Juan Vicente Ortuño Acampora.
12. Doña Caridad Maciá Rodríguez

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RCN-NOK-MÁLAGA

Otras disposiciones: Sección III del BOE Juntas Electorales Provinciales (BOE 32 de 6/2/2008)

CANDIDATURAS presentadas para las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por Real Decreto 33/2008, de 14 de enero.

Rango: Páginas: 6565 – 6716 Referencia: 2008/02108

Junta Electoral de Málaga

Doña María Eugenia Pérez Torres, Secretaria de la Junta Electoral Provincial de Málaga,

CERTIFICO: Que las candidaturas presentadas a las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por el Real Decreto 33/2008, de 14 de enero, con la expresión de los candidatos incluidos en cada una de ellas, son las que a continuación se relacionan, ordenando su publicación en el «Boletín Oficial del Estado», de conformidad con lo establecido en el artículo 47.1 en relación con el 169.4 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General.

Málaga, 5 de febrero de 2008.-La Secretaria.

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

18. REPRESENTACIÓN CANNÁBICA NAVARRA (RCN-NOK)-MÁLAGA

1. Doña María Fernanda de la Figuera Aranda.

2. Don Óscar Corrales González.

3. Don Alejandro Sierra Casco.

4. Don Antonio Jesús Rosado Sánchez.

5. Doña Victoria María Llorca Guardiola.

6. Doña Lourdes Medina Galán.

7. Doña Ana María Casasola Rebollo.

8. Don Israel Benjumeda Herreros.

9. Don Carlos Martínez Hens.

10. Don Julio Beltrán Daza.

Suplentes

1. Doña Alicia Romero Arias.

2. Don Homayoun Houshangi Ghannadi.

RCN-NOK -NAVARRA-

Otras disposiciones: Sección III del BOE Juntas Electorales Provinciales (BOE 32 de 6/2/2008)

CANDIDATURAS presentadas para las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por Real Decreto 33/2008, de 14 de enero.

Rango: Páginas: 6565 – 6716 Referencia: 2008/02108

Junta Electoral de Navarra

Don Juan José Ballano Gonzalo, Secretario de la Junta Electoral Provincial de Navarra,

CERTIFICO: Que las candidaturas presentadas a las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por el Real Decreto 33/2008, de 14 de enero, con la expresión de los candidatos incluidos en cada una de ellas, son las que a continuación se relacionan, ordenando su publicación en el «Boletín Oficial del Estado», de conformidad con lo establecido en el artículo 47.1 en relación con el 169.4 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General.

Navarra, 5 de febrero de 2008.-El Secretario.

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

20. REPRESENTACIÓN CANNABICA NAVARRA (RCN-NOK)

1. Don Fermín Les Lacosta.

2. Don Alberto Tirapu Vicente.

3. Doña Noemí Solanas Soler.

4. Don Aitor Goldaracena Jiménez.

5. Doña María Abadía Sanz.

Suplentes

1. Don Mikel Villanueva Larre.

2. Don Pablo Arribas Abaigar.

3. Doña María del Mar Ciordia Arrieta.

SENADO

20. REPRESENTACIÓN CANNABICA NAVARRA (RCN-NOK)

1. Don Julio Arribas Iriarte.

Suplente: Don Jesús María Larráyoz Doncel.

2. Don Alejandro Curiel López.

Suplente: Doña Marta Arribas Abaigar.

3. Doña Ester Gochi Alcaraz.


RCN-NOK-VALENCIA

Otras disposiciones: Sección III del BOE Juntas Electorales Provinciales (BOE 32 de 6/2/2008)

CANDIDATURAS presentadas para las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por Real Decreto 33/2008, de 14 de enero.

Rango: Páginas: 6565 – 6716 Referencia: 2008/02108

Junta Electoral de Valencia/València

Don Teodoro Jesús García García, Secretario de la Junta Electoral Provincial de Valencia,

CERTIFICO: Que las candidaturas presentadas a las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, convocadas por el Real Decreto 33/2008, de 14 de enero, con la expresión de los candidatos incluidos en cada una de ellas, son las que a continuación se relacionan, ordenando su publicación en el «Boletín Oficial del Estado», de conformidad con lo establecido en el artículo 47.1 en relación con el 169.4 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General.

Valencia, 5 de febrero de 2008.-El Secretario.

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

24. REPRESENTACIÓN CANNABICA NAVARRA (RCN-NOK)-VALÈNCIA-

1. Don Francisco Ramón Mascaraque Hinojosa.

2. Doña Ana Ramón Molla.

3. Don Ignasi Vidal Sánchez.

4. Doña Ana María Navarro Rovira.

5. Don Bernardo Tarros Ferrer.

6. Doña Francisca Milagros Orts Sempere.

7. Don Francisco Javier Repullés Magalló.

8. Doña Ester Sierra López.

9. Don Antonio Moreno González.

10. Doña Amparo Bertomeu Agud.

11. Don David Molina Ramírez.

12. Doña Inmaculada Marco Jiménez.

13. Don Fernando Benavent Suñer.

14. Doña Ana María Esclapez Martínez.

15. Don Pablo Casimiro Urtaza Pazos.

16. Doña Emilia Isabel Plá Martí.

Suplentes

1. Doña Jesica Domenech Martínez.

2. Doña Liliana Riera Ferrándiz.

3. Don Emilio José Bertomeu Agud.

4. Don Javier Dobaran Gómez.

PROGRAMA ELECTORAL -2008-2012-

-PROYECTO VERDE-RCN-NOK-
--ALICANTE-MALAGA-NAVARRA-VALENCIA--

La realidad jurídica actual es que el Cannabis está tipificado en el código penal español como droga que no causa grave daño a la salud y su posesión, venta y su consumo público están prohibidos y son un delito contra la salud pública.

Esta realidad, se constata año a año con el encarcelamiento de miles de personas al año por su tráfico, cientos de miles de denunciad@s por posesión o consumo de Cannabis con multas desde 300 Euros a cantidades millonarias. El cierre de locales dónde se consume. Además, las redadas policiales en busca de dicha sustancia están a la orden del día: en carreteras, locales y últimamente, en las cercanías de los colegios.

Otra realidad obvia, es que el Cannabis, en concreto la sustancia activa del Cannabis el THC, está preparado en el mercado como medicamento con muy pocas contraindicaciones, tanto de manera natural como de manera sintética. La aplicación médica del cannabis ha sido estudiada en Catalunya por el departamento de farmacología del Hospital de Váll D´hebron y se están haciendo las primeras pruebas para 10 personas con esclerosis múltiple y cáncer.

La realidad a pie de calle es que el dinero del contribuyente se ha malgastado en lo que se ha venido en denominar la guerra contra las drogas. El coste hasta ahora ha sido el encarcelamiento de personas vinculadas al tráfico (el 80% de la población reclusa de España está en la cárcel por delitos contra la salud pública). Las miles de multas impuestas por posesión o autocultivo. El despilfarro en las campañas de publicidad (hechas con el esfuerzo conjunto de los expertos y de las instituciones con el apoyo de las grandes estrellas mediáticas con el dinero del contribuyente).

El resultado de estas políticas aplicadas hasta ahora ha sido un sonoro fracaso que se deduce de todos los indicadores de las últimas encuestas sobre las drogas. El resultado: un aumento del consumo y cada vez a edades más tempranas. Las encuestas reflejan con una claridad meridiana que la droga más consumida por la población de todos los países desarrollados del mundo es el Cannabis, con una diferencia abismal sobre las drogas duras. Curiosamente, uno de los pocos países dónde desciende el consumo dentro de Europa, tanto de drogas duras como blandas, es Holanda dónde está normalizada la venta y posesión de Cannabis desde hace 30 años en los coffeshops (5 gramos por persona y día).
Las políticas aplicadas durante años no han solucionado ningún problema. Treinta años de experiencia en Holanda han supuesto el descenso del consumo, el descenso de la delincuencia, el aumento de la eficacia policial, la generación de industria, empleos, impuestos y el atractivo para que cientos de turistas acudan a Holanda. ¿Debemos de seguir apostando por una vía que no sólo se ha demostrado ineficaz, sino que ha aumentado el consumo y la delincuencia?

A toda esta penosa situación actual hay que sumarle, quizás, la peor de sus consecuencias. Muchas personas piensan que no les afecta éste tema porque no son consumidores de Cannabis. No se dan cuenta que con el sistema actual lo único que se hace es financiar a las mafias y al crimen organizado, que puede incluso, llegar a desestabilizar los estados y poner en peligro a la democracia.

Podemos hacer esta afirmación a raíz del Auto de Procesamiento del Juez Juan del Olmo sobre el 11-M, dónde se deja bien claro que una importante parte de la financiación de los actos terroristas de Madrid, del fatídico 11-M, se hizo con la venta de Hachís. (No en vano, el Juez imputa a dos personas de las 29 implicadas por sendos delitos contra la salud por venta y posesión de drogas blandas. En concreto unos 60 kilos de hachís con un valor de mercado superior al millón de euros). ¿Queremos los consumidores de Cannabis que con el dinero que gastamos se hagan este tipo de atrocidades? ¿No es preferible que con ese dinero se hagan carreteras, hospitales o centros de desintoxicación?

Pese a todo este sombrío panorama son millones de personas en el mundo y decenas de miles en Navarra, (Alicante ,Málaga y Valencia),las que han consumido o consumen cannabis ilegalmente y padecemos esta injusta situación de represión. ¿Qué se puede decir de los enfermos que son impedidos por la ley a acceder a una planta que les alivia? ¿Hasta dónde vamos a aguantar los consumidores de cannabis?

Por otra parte existe un vacío legal que nada dice del consumo privado y el autoabastecimiento. Si a éste hecho, le unimos el de vivir en una comunidad autónoma con regulación foral independiente, nos hace estar en una posición privilegiada respecto a otros países y regiones de Europa para poder diseñar un plan de legalización y normalización del Cannabis.

La pretensión de la Representación Cannabica de Navarra (Alicante ,Málaga y Valencia) es hacer una nueva política en torno al cannabis que legalice y normalice todos los aspectos de esta planta. De esta manera, desde el Representación Cannabica de Navarra (Alicante ,Málaga y Valencia) apostamos por la legalización y la regularización del consumo de marihuana y hachís producido íntegramente en España. Pensamos que dicha política llevará a la reducción del consumo, aumentar la edad del consumo a los 18 años y a generar muchos más beneficios sociales como: Generación de empleos en los estratos sociales más necesitados, revitalización del sector agrícola, recaudación de impuestos y altas en la seguridad social. Además de ello, con la legalización, cortamos una importante fuente de ingresos las arcas de los grupos organizados dedicados a la delincuencia y el terrorismo. Todo este dinero pasaría a engrosar la economía de nuestra comunidad convirtiéndose en colegios, hospitales, carreteras… etc.

Somos una representación, lo que significa que cuando el proyecto pluripolítico que representamos quede realizado, procederemos a la disolución de la representación como ente político, una vez que lo decida la asamblea general. Con este fin queremos representar un programa electoral para las elecciones de la Comunidad Foral de Navarra, (Alicante ,Málaga y Valencia) en el que se desarrolla una regularización efectiva de la legalización del Cannabis y sus derivados:

11-PUNTOS DEL PROGRAMA ELECTORAL 2008-2012.PROYECTO VERDE.

1-Proponemos la reforma del Amejoramiento Foral de Navarra (Alicante ,Malaga y Valencia) durante la siguiente legislatura para que la comunidad foral de Navarra (Alicante ,Malaga y Valencia) tenga plenas competencias en el ámbito sanitario, económico, agrícola y social para hacer realidad la Legalización del Cannabis Lúdico, para los adultos con mayoría de edad, y la Legalización del Cannabis Medicinal producidos íntegramente en Navarra, (Alicante ,Málaga y Valencia)

2- Proponemos la creación de un Consejo Regulador y Controlador del Cannabis en Navarra CRCN, (Alicante CRCA ,Málaga CRCM y Valencia CRCV).
Con ello se conseguiría una efectiva regularización y control de calidad del cannabis lúdico, cáñamo industrial y resina de cannabis (hachís) con denominación de origen en Navarra,
(Alicante ,Málaga y Valencia). Dicho órgano tendrá potestad sancionadora a los establecimientos y establecerá los pliegos y permisos correspondientes de apertura. Asimismo, controlaría sanitariamente el producto que llega al mercado teniendo un riesgo de adulteración mínimo. Además, velaría por el cumplimiento de las normas y del acceso de los menores a los establecimientos dónde esté permitida la venta o el consumo de Cannabis.

3- Proponemos la regularización del mercado navarro (Alicantino ,Malagueño y Valenciano) del Cannabis y sus puntos de venta.
Mediante el establecimiento del pliego de condiciones y requisitos para habilitar puntos de venta y consumo de cannabis y resina de cannabis producida en Navarra,
(Alicante ,Málaga y Valencia). Estamos hablando de establecer en Navarra, (Alicante ,Málaga y Valencia) los famosos coffeshops holandeses que llevan ya más de treinta años funcionando. Se permite vender 5 gramos por persona y día dentro de los lugares con el permiso correspondiente. Nuestro objetivo es mejorar, y adaptar, este sistema en Navarra (Alicante ,Málaga y Valencia) introduciendo dos importantes mejoras respecto al sistema holandés.
Por un lado incluimos el control fitosanitario por el CRCN ,RCRA,RVRM,RCRV , de lo que se produce y la capacidad de este órgano para sancionar a quien venda algo en mal estado. (En holanda no existe un órgano semejante).
Por otro lado todo, en el proyecto verde, el cannabis y sus derivados son producidos íntegramente por nuestros propios agricultores dentro de Navarra
(Alicante ,Málaga y Valencia).
Esto, además de cortar las vías de financiación de las mafias que actualmente controlan las drogas, conlleva generar importantes beneficios a nivel económico: Creación de nuevos empleos. Recaudación de impuestos para las arcas forales. Revitalización del sector agroalimentario de Navarra
(Alicante ,Málaga y Valencia) ; (Un sector de vital importancia para cualquier economía que actualmente está en decadencia). El impulso al sector turístico de Navarra (Alicante ,Málaga y Valencia). (En holanda sólo está regulada la pequeña venta, pero los cultivos son ilegales y está penado el cultivar en grandes cantidades)

4- Proponemos la legalización y promoción del autocultivo y autoabastecimiento de cannabis dentro de la comunidad Foral.
La regularización permitiría que cualquier persona con mayoría de edad pueda plantar hasta un máximo de 15 plantas en exterior o 4m2 en interior sin tener que pedir permiso al Consejo Regulador del Cannabis en Navarra
(Alicante ,Málaga y Valencia) para su propio autoabastecimiento. Cualquier cantidad superior a ésta, se consideraría para el mercado y debería de acogerse al pliego de condiciones y control del Consejo Regulador del Cannabis en Navarra (Alicante ,Málaga y Valencia).

5- Proponemos la regularización de la producción y del mercado de semillas de cannabis en Navarra (Alicante ,Málaga y Valencia).
Mediante pliego de condiciones y control fitosanitario para la producción de semillas de cannabis con denominación de origen Navarra por medio del CRCN para el abastecimiento del mercado y del autoconsumo.

6- Proponemos la creación de un nuevo impuesto foral especial del 5% gravado en el cannabis lúdico (IMPUESTO VERDE)
Destinado a la financiación de estos nuevos organismos. De esta manera se consigue un doble objetivo: el proyecto no costaría nada a las arcas públicas, y se crearía una nueva manera de financiación pública adicional.

7- Proponemos el estudio y aplicación del Cannabis Medicinal en un estudio financiado por el CRCN ,CRCA ,CRCM ,CRCV y que se desarrolle en el CIMA.

8- Proponemos la promoción y enseñanza gratuita de los riesgos y prevención de ellos en el consumo de drogas.
Diseño y aplicación de un plan integral de prevención de riesgos en el que participen los agentes sociales y de mercado para que sea realmente eficaz. Impulsando las políticas que aumenten la edad de inicio al consumo de drogas hasta la mayoría de edad y de la recuperación a través del deporte. Las políticas deben ser para todas las edades y no sólo para los jóvenes.

9-Proponemos el cese de los ataques y de la criminalización de la juventud y la aplicación de políticas innovadoras y participativas con la juventud de Navarra
Alicante ,Malaga y Valencia).

10- Proponemos la creación del primer parque temático del mundo en la Ribera Navarra sobre el Cannabis, cáñamo y energías alternativas subvencionado por el CRCN, CRCA, CRCM, CRCV.
En él se dedicarían varias hectáreas de terreno a enseñar todo lo que aporta esta planta a la humanidad y posibles estudios sobre nuevas aplicaciones en energías alternativas como el biodiesel.

11- Proponemos la finalización de todo tipo de penalización del consumidor adulto de cualquier tipo de sustancias, aunque sean nocivas para su salud.

Con tu ayuda lo conseguiremos.

Propuesta de modelo legal para el cannabis en el estado español.

Propuesta de modelo legal para el cannabis en el estado español.
Martín Barriuso.

Asociación de usuarios/as de cannabis Pannagh.
Resumen: Se propone un modelo de regulación legal para el mercado
de cannabis basado en las normas que regulan las bebidas alcohólicas
de baja graduación y el tabaco. Como modelo de transición se propone el
de los clubes de consumidores, con producción no comercial en circuito
cerrado.
Laburpena: Cannabisaren merkaturako lege-erregulazio eredu bat
proposatzen da, graduazio baxuko edari alkoholiko eta tabakoari buruzko
araudietan oinarritua. Trantsizio eredu gisa, kontsumitzaile klubena
planteatzen da, zirkuitu itxiko ekoizpen ez-komertzialarekin.
Palabras clave: Cannabis, regulación, mercado, clubes de
consumidores.
Hitz garrantzitsuenak: Cannabis, salmenta, merkatua, kontsumitzaile
klubak.
Introducción
Los grupos antiprohibicionistas llevamos muchos años reivindicando la
legalización del cannabis. Mejor dicho, la legalización, normalización,
despenalización, regulación y alguna otra cosa, ya que existe una notable
confusión y se usan distintos términos, con frecuencia con significados
diferentes. En el momento presente, el debate sobre la normalización
parece empantanado, sin que aparezcan argumentos novedosos desde
hace años. Por ello, creo que la única manera de superar el impasse es
definir lo más detalladamente posible cuál es el modelo concreto que
reivindicamos, cuáles son los pasos para llegar hasta allí y empezar a dar
en la práctica esos pasos para poder alcanzar un nuevo horizonte donde
quede superado el actual marco prohibicionista. En la primera parte se
hace un breve repaso a algunos modelos teóricos y prácticos que
podrían ser útiles como referentes, en especial el Manifiesto de Málaga y
el llamado “modelo holandés”. En la segunda parte se plantea una
propuesta concreta de regulación para la producción y el comercio de
cannabis psicoactivo en el estado español. Por fin, en la tercera parte se
propone un posible modelo para la transición desde la situación actual.
Espero que estas aportaciones contribuyan a impulsar un debate que ya
va siendo inaplazable.
1. De la teoría a la práctica
¿Lega-legalización?
Para empezar, quisiera referirme a la cuestión de la terminología. Desde
hace muchos años, el eslogan más utilizado para pedir un cambio legal
en torno al cannabis es “legalización”. Ahora bien, como en cierta ocasión
me recordó un prohibicionista durante un debate, el cannabis, como
cualquier droga, ya está legalizada. Y es que legalizar significa “dar
estado legal a una cosa” y el cannabis psicoactivo tiene un estado legal
muy claro: Está tajantemente prohibido. Por tanto, puesto que a la hierba
no le faltan leyes sino que más bien le sobran, la cuestión sería derogar
algunas de ellas y reformar otras. Así que, más que de legalización, sería
más apropiado hablar de una nueva regulación legal. Regulación que,
por supuesto, incluiría la despenalización (es decir, el final de la
persecución por vía penal) de actividades como el cultivo o la venta.
El concepto de normalización, en cambio, abarca un abanico mucho más
amplio de cuestiones. Normalizar el cannabis significa alcanzar una
situación de normalidad en todos los ámbitos sociales, es decir, en
cuanto a percepción social, educación, sanidad, comercio, medios de
comunicación, normas, etc. Muchos de esos cambios hacia la normalidad
se pueden lograr por medio de leyes, pero otros son cuestiones sociales
muy amplias y complejas que afectan a sentimientos muy arraigados en
la población y que no se arreglan a golpe de boletín oficial.
Como ya he planteado con anterioridad, no se trata solo de superar una
prohibición legal, sino también un tabú moral. De manera que hay
numerosos frentes en los que es necesario que se den cambios
profundos. Si consiguiéramos abolir las leyes prohibicionistas pero el
contexto social fuera intolerante e incluso beligerante hacia las personas
consumidoras, poco habríamos avanzado. Por lo tanto, creo que la
reivindicación genérica que debemos hacer desde el movimiento
antiprohibicionista cannábico, el eslogan por excelencia, es la
normalización. Y dentro de esa normalización general, una normalización
legal consistente en una regulación no prohibicionista, que incluya la
despenalización de la mayoría de conductas relacionadas con el hachís y
la marihuana. Lógicamente, hay ciertas conductas que deberán seguir
castigándose de alguna manera, como la venta a niños, la adulteración
del producto (especialmente si es peligrosa para la salud), o el
contrabando (es decir, la evasión fiscal).
Buscando la manera
Evidentemente, una de las primeras cosas que conviene hacer cuando
se buscan alternativas a algo es ver si esas alternativas existen ya en
alguna parte. Una primera posibilidad sería retroceder en el tiempo y ver
si la regulación que existía aquí mismo, dentro del estado español, antes
del comienzo de la dictadura prohibicionista, nos puede servir de ayuda.
El problema es que hay que remontarse hasta los años 30 del siglo XX y
desde entonces la cosa ha cambiado mucho. En aquella época, el
consumo lúdico de cannabis era escaso y marginal y se producía en un
marco prácticamente carente de regulación legal. La grifa estaba
presente desde hacía muchos siglos, pero nadie había considerado
necesario redactar leyes específicas acerca de su producción, venta y
consumo. En cuanto al uso terapéutico, el modelo vigente por aquel
entonces nos podría ser de mucha más utilidad, ya que, de manera
similar a otros fármacos, el cáñamo se hallaba disponible en las boticas
en forma de genéricos (sumidades floridas –o sea, cogollos-, tintura
alcohólica y pomada), además de un buen número de específicos, es
decir, fármacos de marca en muy diversas presentaciones, dosis y vías
de consumo. Por lo tanto, en el caso del uso médico, se trataría
sencillamente actualizar aquella forma de dispensación y equiparar el
cáñamo a otras plantas medicinales, y sus derivados, los cannabinoides,
al resto de principios activos, mediante su inclusión en la Ley del
Medicamento.
Esta opción, la de la inclusión en la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del
Medicamento, fue precisamente la vía elegida por el principal modelo
regulador alternativo presentado hasta hoy en el estado español, el
conocido como Manifiesto de Málaga (aunque en realidad está fechado
en Sevilla, el 9 de febrero de 1991). Este texto, titulado “Propuesta
alternativa a la actual política criminal sobre drogas”, fue elaborado por el
Grupo de Estudios de Política Criminal (GEPC), formado por un amplio
equipo de juristas de prestigio, entre los que -como se ha publicado hasta
la saciedad en numerosos medios- se encuentra el actual fiscal general
del Estado, Cándido Conde-Pumpido. Entre los firmantes de la propuesta
también se halla el anterior ministro de Interior, José Antonio Alonso.
Dicha propuesta, realizada poco después de la promulgación de la Ley
del Medicamento, se apoya en gran medida en la misma, ya que ésta
menciona expresamente los llamados “estupefacientes y sustancias
psicotrópicas”. En efecto, el artículo 41 de la Ley del Medicamento
especifica claramente que dichas sustancias están incluidas dentro de
dicha ley. Por tanto, como la planta de cannabis, el hachís y la marihuana
forman parte de las listas I y IV de la Convención Única de
Estupefacientes de 1961 y el THC de la lista I de la Convención sobre
Sustancias Psicotrópicas de 1971, es evidente tanto la planta como sus
derivados y principios activos puros quedan regulados como
medicamentos.
Ahora bien, el problema es que, además de la Ley del Medicamento,
también hay otras leyes, de carácter eminentemente represivo, que se
ocupan del cannabis y sus derivados. En concreto, la Ley 17/1967 sobre
estupefacientes, el Código Penal -concretamente en el artículo 368-, la
Ley Orgánica 1/1992 de seguridad ciudadana, y el Real Decreto
2829/1977 sobre sustancia psicotrópicas. La propuesta de Málaga aboga
por la “ampliación del ámbito de actuación de los medicamentos, más allá
de la indicación terapéutica o análogas, a la extraterapéutica consistente
en la obtención de un determinado bienestar corporal o mental”. En
consecuencia, las drogas actualmente ilícitas pasarían a ser
consideradas medicamentos normales, aunque con un régimen de venta
especial, siendo dispensadas en farmacias, sin necesidad de receta y en
dosis única, mediante identificación que permita comprobar la mayoría de
edad de la persona compradora. También se garantizaría a las personas
dependientes la posibilidad de obtener su sustancia “bajo suministro y
control médicos”.
En coherencia con todo lo anterior, se propone eliminar el tratamiento
específico de las drogas, de manera que reciban un trato similar al de
otros productos farmacéuticos. Por tanto, el Código Penal solo castigaría
la distribución sin licencia, la adulteración y otras formas de engaño, con
penas muy inferiores a las que ahora se reservan para el tráfico ilícito,
aunque algo más duras que en el caso del resto de medicamentos. En la
propuesta de Málaga también se plantea la prohibición por vía penal de
los “actos de promoción del consumo de tales productos o sustancias con
fines mercantiles de creación o ampliación de mercado”, es decir, que no
se podría hacer publicidad o, en todo caso, estaría muy limitada. En
cuanto a las condiciones para la venta, se plantea “un sistema de precios
moderadamente desincentivadores y exentos en todo caso de ayuda o
financiación públicas”, para lo cual se implantaría un impuesto del 50%
sobre el valor de la sustancia, cuya recaudación se destinaría
íntegramente a actuaciones de “educación sanitaria, prevención y
deshabituación”. También se debería incluir, en lugar destacado,
información acerca de los riesgos que conlleva el abuso de la sustancia
de que se trate, es decir, algo que en la práctica podría abarcar desde el
actual prospecto -más o menos aséptico- que acompaña a los fármacos
hasta las “esquelas” alarmantes de los paquetes de tabaco.
¿Y con la hierba qué hacemos?
El cannabis recibe un tratamiento especial en la propuesta de Málaga, ya
que en la misma se propone dotar a nuestra planta de un régimen
específico, menos restrictivo que el del resto de drogas actualmente
ilícitas. En efecto, se plantea que su venta se podría llevar a cabo fuera
de las farmacias, en lugares especialmente autorizados para ello. El
régimen que se aplicaría a la producción y dispensación de cannabis y al
consumo de todo tipo de drogas sería análogo al que se aplica al alcohol
y al tabaco. O mejor dicho se aplicaba, que también esto ha cambiado lo
suyo desde 1991. Sin embargo, la Propuesta de Málaga no entra en
detalles acerca de los lugares de venta (¿deberían ser específicos o
podrían ser bares u otro tipo de establecimientos ya existentes?) ni en
otras cuestiones como los posibles límites a la tenencia lícita o la
regulación del autocultivo.
En cuanto a la Ley de Seguridad Ciudadana y sus multas por tenencia y
consumo (150.000 multas en 2004, 125.000 de ellas por cannabis, un
22% más que en 2003), la ley aún no había empezado a redactarse
cuando se elaboró el documento, así que no la menciona. Ahora bien, la
conocida como Ley Corcuera es en realidad continuación de la Ley de
Peligrosidad y Rehabilitación Social del franquismo, que los miembros del
GEPC sí proponen derogar en su totalidad. También hablan
explícitamente de equiparar el consumo de las drogas ahora ilegales con
el de alcohol y tabaco, y de momento no ponen multas por llevar vino a
cuestas o fumar en la plaza. Así que es de suponer que, de haber podido
preverlo, también habrían incluido la propuesta de derogar los artículos
23.h y 25 de la nueva ley, que son los que afectan al consumo y tenencia
de sustancias ilícitas.
En resumen, la propuesta del Grupo de Estudios de Política Criminal
supone un buen punto de partida, ya que parece asumible por la mayoría
de sectores cannábicos y antiprohibicionistas. Incluye muchas
reivindicaciones históricas, como la despenalización del cultivo y el
tráfico, el fin de los cacheos y las multas, la vuelta del uso terapéutico al
sistema sanitario y la posibilidad de crear un mercado legal con los
límites y derechos similares a los de quines usan drogas legales. Lo
único que habría que hacer es desarrollar más el modelo en lo que se
refiere a su puesta en práctica.
Mirando a Holanda
Evidentemente, el modelo por antonomasia a la hora de regular en la
práctica el mercado de cannabis es el de los coffee-shops holandeses.
Durante muchos años, el único referente a la hora de imaginar una
alternativa al actual mercado negro ha sido el sistema neerlandés de
tolerancia. Sin embargo, Holanda no ha denunciado los tratados
internacionales sobre drogas, que siguen sirviendo de modelo obligado
para las leyes estatales. Es más, la legislación holandesa sobre el
cannabis es incluso más dura que la del estado español. Lo que ocurre
es que, en base al principio de oportunidad, dichas leyes se han dejado
en suspenso para este caso concreto, ya que se considera que tendría
peores consecuencias aplicar la ley de forma estricta que hacer la vista
gorda como sucede en la actualidad. De hecho, los norteamericanos
Levine y Reinarman han creado el término “prohibición tolerante de las
drogas” para referirse a esta forma ambivalente de funcionar, en
oposición a la “prohibición punitiva de las drogas” que se practica en la
mayoría de países.
Por desgracia, el modelo holandés no nos sirve como marco jurídico, ya
que en el estado español prima el principio de legalidad, de manera que
para dejar de perseguir el cultivo y comercio de cannabis hay que
cambiar la ley y para ello es necesario denunciar los tratados de las
Naciones Unidas sobre drogas, algo que ya fue previsto por los autores
de la propuesta de Málaga. Otras experiencias de prohibición tolerante,
bien sean para el uso recreativo o terapéutico, como las de Suiza,
Canadá, Estados Unidos, etc., tampoco nos son útiles, ya que más que
de regulaciones legales normalizadoras se ha tratado de experiencias de
tolerancia más o menos bajo cuerda.
Otra cosa bien distinta es la utilidad que tienen estas experiencias, en
especial la holandesa, a la hora de encontrar maneras de acercarse a un
horizonte sin prohibición. En el caso de los Países Bajos, el hecho de
haber sido objeto de numerosos estudios a lo largo de los treinta años de
política de tolerancia nos permite analizar los efectos que esta
experiencia única en el mundo ha tenido sobre cuestiones como la
economía, la percepción social o la salud pública.
Desde luego, si hoy en día, a pesar de las presiones internacionales que
han soportado, sigue habiendo coffee-shops en Holanda es porque las
autoridades responsables consideran que su apertura acarrea más
ventajas que inconvenientes. En Holanda, el nivel de consumo de
cannabis entre adultos y adolescentes es sensiblemente menor que el de
otros lugares con políticas más prohibicionistas, además de que la edad
de inicio en el consumo es más tardía que en los países de su entorno,
un importante factor de protección a la hora de evitar la extensión de
usos problemáticos. De hecho, en los últimos años, entre los estudiantes
holandeses de secundaria el consumo de cannabis se ha mantenido más
o menos estable, con tendencia a la baja, al contrario del estado español,
donde la persecución penal de la producción y venta no ha impedido
niveles record de consumo entre adolescentes. La marihuana,
desprovista de la atracción de lo prohibido y percibida como algo más o
menos normal, convive sin grandes conflictos con las drogas legales
habituales, si bien el llamado turismo cannábico ha provocado ciertos
problemas que trataremos cuando llegue el momento de las propuestas
concretas. Pero eso será en un próximo artículo.
2. Propuesta de regulación del mercado
Una droga vegetal legal más
La siguiente propuesta se basa sobre todo en el modelo legal por el que
se rige en la actualidad la producción y distribución de bebidas de baja
graduación susceptibles de ser autoproducidas, como el vino o la sidra,
aunque en algunos apartados me remitiré a las normas que rigen en el
caso del tabaco, otra planta cuyo consumo es mayoritariamente fumado
y que también se puede producir uno mismo. Hay varias razones para
elegir las bebidas alcohólicas de baja graduación como referente:
También son drogas de origen vegetal, ampliamente extendidas gracias
a la relativa simplicidad de su proceso de elaboración, y con un nivel de
riesgo asociado a su uso menor que el de los licores (aunque mayor que
el del hachís o la marihuana). Además son productos de uso cotidiano,
socialmente aceptados y que se producen y consumen de muy diversas
formas.
Esa diversidad es precisamente una de las características más
interesantes del mercado del vino, ya que, aunque las grandes
compañías multinacionales han ido ganando terreno, en la actualidad
conviven muchas formas de producirlo y venderlo, que van desde la
autoproducción a escala familiar hasta el tetrabrik de vino peleón del
supermercado, pasando por la pequeña bodega artesana donde se
puede ir a catar y comprar directamente vino ecológico o la gran bodega
de fama internacional que encarga el diseño de sus instalaciones a algún
arquitecto de moda. En definitiva, desde el hágalo-usted-mismo hasta el
consumo masivo de gran superficie, todo cabe en este modelo regulador.
Creo que un mercado flexible como ese sería el más deseable en el
caso del cannabis, ya que permite que convivan formas muy diversas de
entender el cultivo y el consumo. No impide que las grandes
corporaciones hagan su asalto al mercado, asalto que por desgracia
parece inevitable en un escenario de normalización (si vamos a ser
normales, hay que reconocer que lo normal en esta sociedad capitalista
neoliberal es que las grandes empresas se coman la tostada), pero a la
vez permite la existencia de otro tipo de circuitos comerciales más locales
y a pequeña escala, así como la producción libre sin fines comerciales.
El autocultivo
En coherencia con lo anterior, cultivar cannabis para el propio uso (sea
individual o colectivo) sería una actividad libre. Lo ideal, a fin de lograr la
necesaria seguridad jurídica, sería fijar el número de plantas que se
pueden cultivar (en el caso del tabaco, por ejemplo, se pueden tener
hasta 25 ejemplares) o establecer algún tipo de equivalencia en peso o
en superficie, ya que, evidentemente, no es lo mismo una planta
cultivada en exterior que una de interior. A título orientativo, podría ser
algo así como 10-12 plantas en exterior y dos o tres metros cuadrados
de interior por persona, aunque, desde luego, se admiten sugerencias.
Por supuesto, el derecho al autocultivo incluiría los cultivos colectivos.
También se podría donar o intercambiar cuando sea sin fines
comerciales, además de transformarlo para extraer los tricomas o el
propio THC, igual que uno se puede poner en casa un alambique para
destilar aguardiente siempre que no lo saque a la venta.
La producción comercial
En cambio, para poder dedicarse al cultivo comercial, sería preciso
solicitar una licencia, a fin de ser incluido en el registro de productores,
igual que sucede con las bodegas o lagares. Como el cáñamo industrial
es en la actualidad un cultivo controlado y hay que solicitar permiso para
su producción, lo más sencillo sería que todo el cultivo de cannabis sativa
se incluyera en un único registro en el departamento de agricultura de la
comunidad autónoma correspondiente. En el mismo se especificaría si su
destino es textil, recreativo o medicinal, a fin de poder dar a cada cultivo
un tratamiento específico. El textil mantendría su régimen actual, el
medicinal seguiría lo establecido para el cultivo de plantas medicinales y
el recreativo estaría sometido a un tratamiento similar al que recibe un
viñedo para la producción de vino.
El número de productor se incluiría en la etiqueta, lo mismo que el del
elaborador o envasador, cuando proceda. Como sucede con las bebidas
alcohólicas, se podría obtener el certificado de agricultura ecológica a
través de los consejos reguladores actuales y cumpliendo las normas y
controles que ya existen. En el caso de no practicar la agricultura
ecológica, habría que respetar una estricta normativa sobre abonos y
productos fitosanitarios para reducir al mínimo el riesgo para la salud. La
elaboración de hachís, aceite, tintura o cualquier otra presentación que
requiera transformación de la planta requeriría la inclusión en el registro
de elaboradores, a fin de cumplir una serie de condiciones de higiene y
calidad.
También sería posible crear consejos reguladores de denominación de
origen, en el caso de zonas cuya producción tenga características
especiales, variedades locales, técnicas propias, etc., algo que también
ayudaría a favorecer la diversidad en el cultivo y la tendencia a la
producción de calidad, algo que se debería favorecer, igual que el cultivo
ecológico, mediante impuestos más bajos o ventajas similares, para
evitar que la calidad se degrade y favorecer la creación de puestos de
trabajo. El objetivo sería intentar que el cannabis se industrialice y
masifique en la menor medida posible, primando en la producción la
calidad sobre la cantidad.
Se podría establecer un límite en la superficie de las explotaciones o,
llegado el momento, fijar un cupo máximo de hectáreas, como sucede
con los viñedos, a fin de mantener los precios. En el caso de que haya
países cercanos que castiguen el cultivo, estas medidas ayudarían a
evitar el desvío a los mercados ilícitos de esos países. Y no es porque
me parezca mal, al fin y al cabo si alguien desea consumir me parece
lícito –y lógico- que otro le pueda vender, sea de forma legal o ilegal.
Pero, evidentemente, si los cultivadores de un país tolerante se dedican a
inundar de hierba el mercado negro de otro más represivo, es casi
seguro que ambos países acabarán teniendo problemas diplomáticos. Si
los holandeses han tenido tantos problemas con sus vecinos por tener
coffee-shops en su propio territorio, nos podemos imaginar lo que
pasaría si la cosa fuera más allá y se convirtiera en exportación masiva.
Y en Holanda, el resultado de tantos años de roces han sido recortes a la
venta y el consumo.
En definitiva, creo que es preferible que el modelo comercial que se
aplique al hachís y la marihuana sea el del vino antes que el del tabaco,
ya que, con monopolio estatal o sin él, el mercado de tabaco está
totalmente dominado por las grandes marcas, la uniformización y el uso
de aditivos químicos. Y esta combinación ha tenido, como sabemos,
resultados funestos sobre la salud de muchas personas, aumentando los
riesgos asociados al consumo.
La etiqueta
Como cualquier producto legal, la maría y el costo deberían estar
correctamente etiquetados para poderse vender. En la etiqueta debería
aparecer, como es lógico, de qué producto se trata, o sea marihuana,
costo, aceite o lo que corresponda, además del peso del contenido. La
marihuana debería llevar el nombre de la variedad. En el caso del hachís
o el aceite, también figuraría la variedad (o variedades, porqué no hachís
de coupage) y el método de extracción. Por supuesto, debería
especificarse la fecha de recolección y la de consumo preferente,
además del lote. También figuraría el contenido en Tetrahidrocannabinol
(THC), Cannabidiol (CBD) y Cannabinol (CBN), así como el índice de
psicoactividad ( (THC + CBN) / CBD), que sería el equivalente a la
graduación de una bebida alcohólica, además de los datos del productor,
transformador o envasador. Además, se podría incluir una etiqueta extra
con más detalles del producto (la típica literatura de las botellas de vino)
y con algún mensaje preventivo acerca de los riesgos y formas de
reducirlos o evitarlos. Desde luego, creo que en el caso del cannabis no
hay justificación para algo parecido a las esquelas de los paquetes de
tabaco, pero tampoco me parece una tontería incluir información rigurosa
que pueda ser útil a la persona que lo compra.
La venta
Vista la experiencia holandesa y conforme a lo que plantea la Propuesta
de Málaga, lo más razonable sería que el cannabis se vendiera en
establecimientos específicos, que podrían ser simples puntos de venta,
como los estancos, lugares pensados para el consumo, tipo bar, o algo
mixto como los coffee-shops holandeses, en la mayoría de los cuales
puedes consumir allí o llevártelo a casa. Desde luego, no creo que sea
buena idea venderlo sin más en los bares o cafeterías de ahora, menos
aún en máquinas, aunque la idea de servir café o té como en Holanda es
bastante buena. También se podría autorizar la venta de cerveza o vino
hasta cierta graduación, aunque evitando en todo caso los vinos fuertes y
los licores, que tan mala combinación hacen con los efectos del cannabis.
Por supuesto,